24. Imagen última de Paco Cremades


Necrológica (inédita), de abril de 2020.

 

Unos años atrás, Paco Cremades envió un mensaje a la lista de anuncios de la Universidad en el que comunicaba el fallecimiento de Fernando Sánchez Creus. Poca gente comprendería, entonces, el sentido de aquella nota. Solo unos pocos sabíamos que se refería a Nandi, director del Colegio Mayor Ruiz de Alda antes de mi llegada, en el curso 64-65, al que sustituyó otro Fernando, esta vez, Martínez y González.

     Me pareció ver en aquel mensaje una especie de paralelismo y, salvando las distancias, era como si Adolfo Suárez quisiese hacer un obituario de Herrero Tejedor -creo que también otro Fernando.

     Sospecho que Nandi fue el mentor de Paco y a su sombra se fue forjando su personalidad. Yo sólo oí una vez hablar a Nandi cuando celebramos los 50 años de historia del Colegio Mayor. Quizá en el Consejo Social se conserve acta o fotos de aquella efeméride. Sin embargo, para mí fue la revelación de que la gente buena, independientemente de las ideologías, sabe dar lo mejor de sí.

    Nandi quiso reivindicar la lista de actividades realizadas en el Colegio durante su mandato y argumentar que las eficaces gestiones que tuvo que realizar para que se llevasen a buen puerto fueron exhaustivas. Afortunadamente, esa labor se prolongó con el otro Fernando y su equipo −del que Paco era jefe de estudios y luego secretario−. Todo lo que vivimos en aquel salón de actos colegial −música, literatura, poesía, cine, teatro y hasta charlas de higiene sexual− me permite recordar que la época que compartimos en el Colegio Mayor no fue algo maldito ni despreciable (a pesar de sus luces y sombras) sino que abundaron los momentos felices, de formación, convivencia y camaradería −ciencias, derecho y letras en amalgama fructífera)−, como también fue tiempo de despertar a la democracia: recuerdo una asamblea de colegiales en la que tras animado y abierto debate, dijimos: "Después de esto, queda disuelto el SEU".

Cremades, de pie, tercero por la derecha, en 1969.

Y volviendo a Paco, pienso que por encima de todo, él era una persona honorable, honesto en el cumplimento de su deber y así supimos captarlo muchos de los que le conocimos.

Mi primer contacto con él se remonta al Colegio de Los Maristas La Merced, de Murcia- cuando nos avisaron que venía a impartir clase el profesor de Política. Era uno de los últimos cursos de Bachiller y mi compañero de pupitre me avisó: "No te sorprendas cuando llegue y hable ese señor". Efectivamente, entró un tipo de mediana- alta estatura, delgado y tieso como un palo. Ya destacaba su calvicie prematura y unas gafas metálicas de lentes redondas. Tenía el envaramiento de un oficial germánico y así siguió comportándose durante todo el curso. La voz un poco atiplada y con algún "gallo", de vez en cuando, era una de sus características que le acompañaría toda su vida. Pues bien, aquel señor no nos enseñó Política sino Economía y nos desbrozó el conocido -obligatorio- manual de Velarde y Fuentes Quintana. Aprendimos lo que significaba el PIB y quién era Adam Smith, pero lo mejor es que nos dio una serie de trucos y ayudas para tomar apuntes, normas para esquematizar temas y hacer listas ordenadas, separando correctamente las categorías, cosa que nos sería de una gran utilidad después, no sólo durante la etapa universitaria sino a lo largo de toda nuestra vida.

No poca fue mi sorpresa cuando volví a reencontrarme con Paco. Esta vez fue ya en el Colegio Mayor Ruiz de Alda, después de ser aceptado como interno para iniciar mis estudios en la Facultad de Química.  Actuaba como jefe de estudios y le recuerdo sentado, junto al director, en aquella mesa que presidía el comedor comunitario a modo de refectorio monacal. Mesa en la que también se sentaban colegiales ya muy veteranos o posgraduados que aún permanecían en el Colegio. Nombres como Paco Calvo, García Berrio, Montoro o Pepe Méndez nos sonarían después como personajes de una Transición que todavía no imaginábamos.

De Paco fueron memorables sus directrices como responsable del orden y buen funcionamiento de aquella institución, aliñadas con sus peculiares argumentaciones filosóficas ante hechos triviales: "La bombilla, como ente material que es, no puede desaparecer". Luego, cómo no, su eterno amor por la música. Su disfrute como melómano culto y su destreza tocando la mandolina. Todo ello culminó con la dirección de un coro colegial -al que tuve el privilegio de pertenecer- que nos dejó entrañables recuerdos de noches de serenatas recorriendo una geografía murciana que poco a poco desaparecía o era engullida por las nuevas olas del desarrollo urbanístico desaforado.

¿Qué ha sido de aquellas residencias femeninas?: Oblatas, Luisas, Carmelitas, Servicio Doméstico? ¿Y de las casas familiares en Santa María de Gracia, Santa Eulalia o Platería? Además de aplausos y vítores, también descolgaban cestillos con botellas de coñac o cordiales, sabiendo que entre los cantantes e instrumentistas se ocultaba algún novio cómplice.

La conclusión de mi licenciatura, el alejamiento temporal de Murcia o mi vuelta para hacer el doctorado ya no me dejaron coincidir con Paco. El Colegio Mayor entró en una fase de decadencia, luego le cambiaron el nombre, creo que fue mixto una temporada y por falta de presupuesto y más por ideologías sectarias, terminó por clausurarse.

Puedo imaginar que Paco sentiría particulares añoranzas pero su prudencia, estoy seguro, le llevó a volcarse en su faceta docente y desarrollar su destreza gestora dejando un satisfactorio reguero de logros universitarios, como bien claro manifiesta su esquela.

La última vez que coincidí con Paco fue en enero de 2019, en el funeral por Pedro Molina, colegial y catedrático de Química Orgánica. Nos saludamos con afecto mutuo y le dije lo que me alegraba verlo y que lo encontraba bien, a lo que contestó que sólo era aparente, que los achaques más internos no se veían. Le pedí el teléfono y quedé en llamarle porque quería consultarle algunos datos históricos de aquella Universidad de los sesenta. Me animó a ello y así quedamos. Mis ausencias a Baza, el verano y mis propios achaques terminaron por agotar el plazo que nos daban. Así que se ha ido y ya sólo me queda lamentarme por la cantidad de recuerdos que me he perdido.

Paco se casó tarde y aunque no tuviera hijos, espero que su vida familiar, con su esposa Pepita, haya sido grata disfrutando de la música. Se jubiló en 2007.  No sé si era consciente de lo plena que había sido su vida o si tenía sus quejas o algún resentimiento. Espero, no obstante, que los años de jubilación fueran plácidos a pesar del renquear del cuerpo que la naturaleza impone.

 

Manuel Acosta Echeverría, Colegial 1964-1969.

Comentarios

  1. Conocí a Paco Cremades fuera del Colegio Mayor, donde su recuerdo permanecía entre el personal de servicio y en aquellos estudiantes de empresariales que tuvieron la suerte de compartir sus enseñanzas. Personalmente, me lo presentó otro viejo colegial, ya también fallecido, Octavio de Juan, compañero funcionario en la Administración Regional, después de su paso por la Excma. Diputación Provincial. A partir de entonces coincidimos muchas veces en actos académicos de la Universidad de Murcia, en algún que otro concierto de la Asociación Pro-Música y también en algún acto académico del Colegio Mayor, donde acudía con su beca amarilla y albatros negro al centro, ocasión para recordar y compartir recuerdos de su pasado por el Colegio Mayor, su entusiasmo por la música - fue uno de los organizadores de la rondalla del Colegio Mayor y promotor de eventos musicales en aquella casa común - y de su etapa como subdirector, una etapa fructífera en actividades, bajo la dirección de Sánchez Creus y después de Fernando Martínez. Recuerdo como me hablaba de su etapa directiva, de sus avatares, de los colegiales de entonces, de los que se sabía nombre y apellidos y lugar de procedencia. Yo le escuchaba con admiración, pues por aquellos años, yo ejercía, primero como coordinador de actividades-Jefe de Estudios y después como Subdirector. Sus conversaciones eran lecciones de organización, de estrategia y de como el pasado reciente había condicionado nuestro Colegio Mayor. Aprendí que el Subdirector y los cargos intermedios en el Colegio Mayor y en otras instituciones y entidades estaban para "quemarse" y hacer siempre bueno al Director. Que nuestro trabajo estaba en la sombra y en la sombra debía de permanecer. Algunos años después, cuando celebramos el 40 aniversario del Colegio Mayor tuve la satisfacción de participar con él y otros (José Antonio Donat, Alberto Tárraga...) en la Comisión organizadora del evento. Sensatez, memoria y compromiso, pero también lealtad y amistad, aportó Paco Cremades a esa celebración del aniversario colegial. Paco Cremades fue siempre un referente en la Universidad de Murcia, dónde fue el factotum principal para la conversión de la Escuela Universitaria de Empresariales en Facultad de Económicas. Su sensatez, su criterio, siempre equilibrado , su espíritu de servicio a la universidad, le llevaron a pertenecer a los órganos de gobierno de la misma y a participar actos de arbitraje y a presidir órganos de garantías en los procesos electorales de UMU. Fue Decano de la Facultad y Director de la Escuela Universitaria de Turismo, por designación del Rector.
    Su fallecimiento en la primavera de 2020, en plena pandemia de COVID 19, nos dejó huérfanos de un ser excepcional, de un universitario comprometido y de un ilustre colegial y subdirector de nuestro Colegio Mayor. Estoy convencido que si viviera. hoy sería uno de los promotores y animadores de este blog. También, conociendo a Paco, estoy convencido que en algún lugar de su casa se guardarán recuerdos, testimonios, documentos y otros de aquellos años de juventud en el viejo y añorado "Ruiz de Alda" .

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  2. El ascensor, como su nombre indica, sólo sirve para subir. Me parece oírlo aún de su boca, incansable. Mi homenaje a Paco Cremades y a su sentido común!
    Y mi felicitación a los selectores de foitos, ¡qué alegría violver a tanta gente! En esta reconozco alos hermanos Martínez López Puigcerver y creo que a Paco Marín en primera fila. De pie, Juan Pedro, el Chispi, Rocamora asomando la cabeza, Risueño y al otro aldod e Paco Cremades, Armando Muñoz Calero. Corregidme si me equivoco.

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