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Mostrando entradas de febrero, 2026

12. La sala de visitas, atalaya de la cultura y la comunicación

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Suban con nosotros la ancha escalinata que, desde la entrada principal de la calle Huerto de Capuchinos, conduce al pequeño vestíbulo distribuidor de la primera planta presidido por el cubículo de la conserjería, del que parte la escalera principal y la de bajada al sótano. Ahí a la izquierda, verán cómo se abre la puerta de una sala que es la joya de la reciente ampliación del edificio colegial. Un habitáculo de más de cincuenta metros cuadrados, dominado por la claridad y la luz, que lo orientan hacia la apertura y la comunicación. Vean cómo el lienzo norte está ocupado por amplísimos ventanales de forma apaisada, cerrados por amplias cristaleras y protegidos por persianas venecianas, que son como la atalaya que abre el colegio a los aires de la cultura, la modernidad y el futuro. Luminosidad que se ve reflejada en las paredes oeste y sur, compuestas de cuarterones de recio cristal esmerilado, y en el ala este, acabada en ladrillo visto pintado de reluciente blanco agrisado.   ...

11. Taxonomía de apocalípticos, integrados y perplejos

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Deténganse por un momento, a las ocho y media de la mañana o poco antes de las cuatro de la tarde, y vean esas pequeñas hileras de mozos que, siguiendo la llamada Senda de los Elefantes, esquivan vallas, saltan acequias y ribazos y atraviesan solares abandonados y pequeñas huertas, equipados de un hatillo de libros y carpetas, con dirección al Puente Nuevo y, más allá, a las Facultades de la Universidad. Son los residentes en el Colegio Mayor Julio Ruiz de Alda, que asienta sus instalaciones en un paraje muy alejado de la pequeña zona universitaria, que en la Murcia pueblerina no merece siquiera el nombre de ciudad. Situado en un paraje marginal del Barrio del Carmen, en la calle Huerto de Capuchinos, una vía estrecha entre el Paseo de Corvera y la carretera de Algezares, su fachada posterior mira a un pequeño polideportivo, más allá del cual se extiende la nada de brazales y acequias, entre cañares e higueras que bordeaban tahúllas y bancales, buena parte de ellos ya abandonados ante ...