4. Arribo a la metrópolis huertana
Murcia era por aquel entonces de 1969 una pequeña urbe huertana que no se caracterizaba precisamente por ser imagen del progreso, con un plano en el que alternaban las calles estrechas de la medina árabe con algunos edificios y desarrollos urbanísticos modernos, en competición con las acequias y bancales de la huerta, que se entrometía en la ciudad. Cuando uno accedía a ella por la carretera de Alcantarilla, encontraba más caballerías y carros ocupados por huertanos que iban a la capital o a sus menesteres agrícolas que automóviles u otros vehículos de motor. Y si lo hacía en el tren borreguero procedente de Granada, se encontraba nada más llegar con unas añosas tartanas que ofrecían al viajero su servicio de taxi entre sacudidas y barquinazos por calles estrechas y sombrías. Ya en la ciudad, si uno pasaba por los cuatro cantones de la encrucijada de Trapería y Platería, todavía podía ver corros de huertanos, con sus blusas grises o negras abrochadas de mil botones, ...