22. La huella del Ruiz de Alda
Escribir sobre el Colegio Mayor, pasado ya más de medio siglo desde que lo pisé por primera vez, implica hacer un ejercicio profundo de m emoria y también de gratitud a esta institución universitaria. Mi estancia en el Colegio Mayor no fue solo una etapa académica sino una experiencia que marcó profundamente mi desarrollo personal, intelectual y humano. A lo largo de esa etapa, recorrí tres fases bien diferenciadas dentro de esta institución: la del joven estudiante y colegial, la del licenciado y subdirector y la del postgraduado. Cada una con sus retos, aprendizajes y momentos inolvidables. Hoy, con la perspectiva que da el tiempo, quiero dejar testimonio de ese recorrido y expresar mi más sincero agradecimiento a una institución que me acogió, formó y acompañó durante uno de los periodos más significativos de mi vida. El becario Alberto Tárraga con su padrino Luis Alba. Llegué al Colegio Mayor como un joven estudiante procedente de la ciudad de Almansa (Albacete) cargado de ilusione...